Dos calles más allá

Dos calles más allá,
el destino juega en tercos instantes.
La soledad no sólo lleva mi nombre, 
sabe a mil colores transparentes.

El equilibrio es el abismo
donde la armonía tienta a no caerse.
Deja escribirte mi comprensión,
ya sé, que en tu corazón no.

Perdóname por acercarme tanto,
por apoyarme en ese clamor,
dejo las manos abiertas
para que las aprietes y no las sueltes.

La soledad no sólo guarda un color,
refleja tantos cálidos matices y tonos
como mundos enteros, 
con sabor a mil nombres transparentes.



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